jueves, 30 de septiembre de 2021

UN SARCÓFAGO FENICIO CON UNA SORPRESA DENTRO (Dibujos Arqueológicos XV)


El Museo de Cádiz exhibe dos extraordinarios sarcófagos fenicios de mármol, representando respectivamente a un hombre y una mujer. El primero fue descubierto en 1887 en la necrópolis gaditana y, en gran medida, provocó la creación del Museo Arqueológico de la ciudad. El segundo, el femenino, apareció en 1980, casi un siglo después, muy apartado del anterior, dentro de una cámara rectangular hecha con piedra ostionera local. Llevaba un escarabeo al cuello y una pulsera con colgantes en forma de uræus egipcios. El cadáver estaba envuelto en tejidos, a la manera egipcia, en un sarcófago interior de madera del que solo se hallaron los clavos de bronce.

Los dos sarcófagos de mármol dan en el museo la impresión de una serena compañía eterna del hombre y la mujer representados en ellos. La sorpresa llegó en octubre de 2020, cuando se dio a conocer un estudio científico llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cádiz que revelaba que los restos alojados en el sarcófago femenino pertenecían en realidad a un hombre. Por el contrario, y aunque la investigación continúa en curso, parece que los que son de mujer son los del sarcófago masculino de 1887.

Una prueba más de que, también en arqueología, las cosas no son lo que parecen.


jueves, 23 de septiembre de 2021

EL TORO QUE TODO LO VE (Museo Arqueológico de Sagunto)

 


Hay que reconocer que, aunque sigamos siendo testigos a menudo de todo tipo de agresiones contra el patrimonio arqueológico, los poderes públicos autonómicos y municipales han hecho en estas décadas de democracia un esfuerzo por poner en valor parte del colosal legado que hace de España un país único en lo que toca a los vestigios del pasado. Buena prueba de ello son los museos arqueológicos que han alcanzado la mayoría de edad en multitud de poblaciones de muy diversa importancia administrativa y demográfica.

Un ejemplo perfecto de lo que digo es el Museo Arqueológico de Sagunto, inaugurado en 2007 en la Casa del Maestre Peña, un magnífico edificio del siglo XIV que en su restauración sacó a la luz restos íbero-romanos y vestigios de un cementerio islámico del siglo XI, como si quisiera con su propio subsuelo representar las principales etapas de interés arqueológico de la ciudad.

No puedo dejar de recomendar su visita. Es un museo a la altura de la importancia arqueológica de una ciudad que, al ritmo de sus sucesivos nombres -Arse, Saguntum, Morvedre, Sagunto- compendia de un modo espectacular la superposición de civilizaciones en nuestra costa mediterránea.

Puesto a destacar aquí alguna pieza, pero esperando que cada cual visite el museo y seleccione las suyas, me quedo con dos: el magnífico toro ibérico del s. IV a.e.c., que no deja de contemplarlo todo con sus ojos atónitos, y ese pedestal romano que recuerda la importancia de la ciudad en las guerras de la Antigüedad con su dedicatoria: "A Publio Escipión, cónsul y general en jefe, por haber devuelto Sagunto [a Roma] mediante decreto del Senado, en la Segunda Guerra Púnica".















viernes, 17 de septiembre de 2021

LOS LOCOS AÑOS VEINTE en el GUGGENHEIM de BILBAO

 


La exposición de "Los locos años veinte" en el Guggenheim de Bilbao es de las que hacen pensar. ¿Es cierto, como dicen, que aquellos años tienen muchos paralelismos con estos años veinte que ahora vivimos un siglo después? Yo no lo creo. Aquel fue un paréntesis de innovación y creatividad entre una guerra pavorosa, la Gran Guerra, y una crisis económica, la del crack del 29, que pavimentó el camino hacia otra guerra aún peor. Lo nuestro es algo traumático y sin precedentes, pero no puede rivalizar, por fortuna, con aquel horror.

Nada tiene que ver, tampoco, el papel del arte y el pensamiento para ayudar a transitar cada uno de estos momentos. Aquel arte deploraba el mundo que dejaba atrás, y se propuso cambiar la manera de mirar y de sentir. Lo hizo con una explosión de inconformismo, de experimentación, de indagación, de trasgresión. También se propuso, en palabras del movimiento Bauhaus, construir una sociedad mejor y más democrática, partiendo de la educación y la cultura. En los años 20 del siglo XX, el arte expresó la determinación de volver a empezar, de proporcionar un lenguaje y un relato a la transformación de la sociedad y del espíritu humano. El arte obraba la redención.

Lo de hoy es otra cosa. Más democrático y menos elitista, es verdad. Pero también más somero, más fungible, más efímero. El hoy se construye en gran medida con microproductos de cultura popular instantánea cuya aspiración es la viralidad.

Sin embargo, a pesar de sus buenos propósitos, los locos años 20 llevaron a los dementes años 30. Si el arte de aquellos días entraña alguna lección, alguna advertencia, no podemos pasarla por alto. Vayamos al Guggenheim, prestemos atención, y pensemos.














viernes, 10 de septiembre de 2021

IMILCE EN EL SANTUARIO DE AURINGIS (Galería de imágenes de la TRILOGÍA DE ANÍBAL XXV)


Me parece admirable cómo Sandra Delgado se supera a sí misma en cada ilustración para el libro de arte de la Trilogía de Aníbal, explorando nuevos ámbitos de la época en la que transcurren las novelas. Más allá de su extraordinario valor artístico, cada ilustración lleva consigo un minucioso trabajo de investigación en las fuentes académicas y arqueológicas. 

Esta escena de La cólera de Aníbal era especialmente retadora, con su carga de dramática espiritualidad. El resultado es impactante. Imilce, oficiando como sacerdotisa de la diosa Betatun, celebra ritos solares en el santuario de Auringis. En este caso la novela proporciona un guion que bebe directamente de las últimas investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en el oppidum jiennense de Puente de Tablas. No es de extrañar que lo que transcurría ante sus ojos causara en Aníbal tan honda impresión.

Aníbal miró a Sósilo y éste le devolvió un gesto mudo de estupor. El griego abrió la boca para decir algo pero le interrumpió un nuevo canto de los fieles congregados:

-¡Sálvanos, diosa redimida! ¡Sálvanos diosa que habita la luz y la sombra, la carne y la piedra! ¡Sacia el hambre de Neitin! ¡Entrégale la vida que anhela!

La mujer se puso en pie de nuevo, hizo desaparecer sus brazos fugazmente en el interior de su túnica y los alzó después dibujando con ellos curvas enfrentadas, imitando los cuernos del dios que presidía la escena desde el dintel de la puerta. Cada una de sus manos sostenía un puñal.

Fue la señal para que los hombres que llevaban a la cerda avanzaran hasta situarse a ambos lados del gran altar clavado en el umbral; el animal gruñó y pataleó en un estruendo de desesperación que pareció acompasarse al ritmo del tambor, cada vez más rápido, más rotundo, más inexorable.

La mujer se acercó y con uno de los puñales trazó un arco de plata que segó la garganta del animal, haciendo que sus chillidos se derramaran en un surtidor de sangre. Después, en una secuencia de movimientos que Aníbal apenas pudo seguir con la mirada, clavó el segundo puñal entre las ubres de la víctima y lo deslizó por toda la longitud del vientre. Éste se abrió como una fruta madura, desbordando una masa de pulpa rosácea sobre el altar.

Si quieres conocer los libros de la Trilogía de Aníbal:


 

jueves, 2 de septiembre de 2021

LA PUERTA DE SEVILLA EN CARMONA (Dibujos Arqueológicos XIV)

 

La puerta de Sevilla de Carmona, con sus característicos almohadillados púnico-helenísticos, da testimonio de la envergadura de las obras poliorcéticas que acometieron los Bárquidas en la que, según recientes interpretaciones de los investigadores, fue su capital en el valle del Guadalquivir: la llamada Qartmunt, ciudad militar por excelencia.


lunes, 30 de agosto de 2021

"AVE SALVE": BIENVENIDOS A TARRACO

 


Durante la prolongada rehabilitación del Museo Nacional de Arqueología de Tarragona, en el llamado Tinglado 4 del puerto de la ciudad se ha montado, a modo de premio de consolación, una exposición temporal de síntesis con lo más destacado del legado romano de la ciudad y su comarca. 

Merece la pena. En el diáfano espacio del galpón portuario, muy bien planteado museísticamente, puede uno, al menos, avizorar el esplendor, la vitalidad y la complejidad urbana de Tarraco, que llegó a ser una de las más destacadas ciudades romanas del Mediterráneo occidental, capital de la provincia de Hispania Citerior, que acogió entre sus murallas a los Escipiones, Julio Cesar y Augusto entre otros cónsules y emperadores de Roma.

El museo temporal acoge muchas piezas extraordinarias: esculturas, bustos, mosaicos (como uno que representa un maravilloso rostro de Medusa, convertido en uno de los iconos del museo), objetos cotidianos como juguetes y artículos de aseo, aras votivas, capiteles, etc. Me resulta especialmente evocador un saludo de bienvenida escrito con teselas de mármol en el umbral interior de una domus de Tarraco: "AVE SALVE".

Si en algo es excesivamente sintético este ejercicio de síntesis, es en la atención prestada al sustrato ibérico prerromano. Nada se nos dice de la antigua Kese, más allá de mostrársenos un denario acuñado en su ceca. Es notable, eso sí, la copia del famoso plato hallado en el oppidum ilercavón del Castellet de Banyoles, del que ya hemos hablado, por partida doble, en este blog.



Termino con una recomendación. A un paso del Tinglado nº4 le espera al visitante el antiguo barrio marinero de El Serrallo, con sus insuperables restaurantes de arroces y pescado. No hay mejor colofón para la visita.














domingo, 22 de agosto de 2021

UN NUEVO VERANO DE DESTRUCCIONES Y EXPOLIOS... Y ALGO DE ESPERANZA


Leo en el Diario de Burgos que un arqueólogo ha denunciado a la Guardia Civil un nuevo expolio llevado a cabo por furtivos expertos con detectores de metales en el yacimiento de Peña Amaya. Se han practicado un centenar de agujeros buscando monedas y otros objetos metálicos, cuyo contexto quedará perdido para siempre. 

Durante este mes de agosto hemos conocido muchos otros ejemplos de destrucción y saqueo del patrimonio arqueológico de España: hace un par de semanas Vicente G. Olaya publicaba en El País que "la autovía A-32 destapa un excepcional santuario íbero en Jaén sometido a expolio", y poco después Canal Sur se hacía eco de la destrucción de una fortaleza ibérica en La Viñuela de Almedinilla, en Córdoba, para plantar seis olivos. La lista es interminable, y me enfurece constatar cómo continúa la secular epidemia de destrucción arqueológica que sufrimos.

Pero, al mismo tiempo, leo que científicos del Instituto de Arqueología Íbera de la Universidad de Jaén trabajaron contra reloj y lograron salvar una gran parte del santuario ibérico de la A-32 bautizado como de Haza del Rayo; y que tal vez la denuncia del arqueólogo sirva para proteger mejor el legado de Peña Amaya, y que, tras la denuncia del Ayuntamiento de Almedinilla, el SEPRONA ha abierto diligencias y no debe perderse la esperanza de que el propietario de la finca de olivos tenga que sentarse delante de un juez.

En este corazón del verano en que, en lugar de destrucción y expolio, por toda España tienen también lugar excavaciones arqueológicas y eventos de divulgación y puesta en valor del patrimonio, prefiero quedarme con el trabajo de tantos que, poco a poco, ponen coto a la incuria y la barbarie. Estoy convencido de que cada vez somos más quienes inclinamos la balanza del lado de la conservación de nuestro patrimonio arqueológico, aunque no sea más que alzando la voz para decir "¡Basta!".