Pues eso, que el próximo sábado a las 12:00 horas presentamos El cáliz de Melqart en la Biblioteca Pública de la Avda. del Ferrocarril de Ciudad Real. Para tan noble fin acompañaré a Macarena García Sastre, profesora del IES Maestro Juan de Ávila. Si alguien se anima, creo que hasta podremos tomarnos una cañita a continuación.
martes, 14 de octubre de 2014
Presentación de "El cáliz de Melqart" en Ciudad Real
Pues eso, que el próximo sábado a las 12:00 horas presentamos El cáliz de Melqart en la Biblioteca Pública de la Avda. del Ferrocarril de Ciudad Real. Para tan noble fin acompañaré a Macarena García Sastre, profesora del IES Maestro Juan de Ávila. Si alguien se anima, creo que hasta podremos tomarnos una cañita a continuación.
viernes, 3 de octubre de 2014
El alma de los objetos en el Museo Arqueológico Nacional
Algún que otro viernes a la hora de comer, aprovechando la relativa tranquilidad en la oficina, me gusta pasarme un rato por el Museo Arqueológico Nacional. Como algo en la cafetería y me doy una vuelta por mis secciones favoritas, en especial la de Protohistoria, observando las piezas expuestas y tomando notas para mis relatos. Hay algo insustituible en verse ante las obras que surgieron de las manos y el espiritu creativo de las gentes de aquel tiempo. En cada golpe del cincel sobre la piedra encuentro un vínculo con quien lo imprimió, y por un instante me siento en el umbral de sus temores y esperanzas. De pronto parece posible pensar lo que pensaron, creer lo que creyeron, intuir lo que intuyeron. Es un revoloteo que pasa pronto, pero que deja huella. Y hay una forma del hacerlo más duradero: proveerse de lápiz y plumilla y dedicar un rato a capturar en el cuaderno el alma del objeto. Se obra el milagro y tras la hoja de papel, tras el alma del objeto, se insinúa la de quien lo alumbró.
domingo, 21 de septiembre de 2014
NOVELANDO LA HISTORIA DE ESPAÑA en las VII Jornadas Literarias de ÁBRETE LIBRO
El próximo fin de semana, 27 y 28 de septiembre, tendrán lugar las VII Jornadas Literarias que organiza Ábrete Libro, uno de los más relevantes foros sobre libros y autores en lengua española. Los organizadores han tenido la amabilidad de invitarme a participar en una de las mesas del domingo 28 por la mañana (a las 11:00 h), que lleva por título Novelando la historia de España. Participaremos Pedro Santamaría, autor de títulos de éxito como Okela y Peña Amaya, y yo mismo, en una sesión moderada por Pablo Vara Montiel ("Otsu").
Os animo a asistir, no solo (¡aunque también!) a mi mesa, sino al conjunto de las Jornadas, que se celebrarán en La Casa del Lector, en Matadero Madrid. El programa tiene sesiones tan interesantes como la de Editar en tiempos de crisis, en la que participa Javier Baonza, de Ediciones Evohé; podéis consultarlo en:
Y para inscribirse:
Se trata de ofrecer unas mesas de tertulias literarias estructuradas en un debate-tertulia entre los ponentes y el moderador de cada mesa y fomentando que surja la interacción entre ponentes y espectadores, siendo siempre muy participativas.
Queremos reflejar una pluralidad de opciones en cada mesa, que elegimos entre literatura de género y cuestiones más amplias de tipo transversal para enriquecernos todos mutuamente.
Los temas elegidos para las sesiones de este año son:
- Editar en tiempos de crisis con Marian Womak de Nevsky y Javier Baonza, de Evohé.
- Novelando la historia de España, con Arturo Gonzalo Aizpiri y Pedro Santamaría.
- Nuevas tendencias del terror en la literatura hispana: Ismael Martinez Biurrun, Juan de Dios Garduño y David Jasso.
- Elitismo en la literatura con Jorge Díaz y Virginia Pérez de la Puente.
- Audiolibros.
PROGRAMA:
Sábado 27
11:00 – 12:30 Mesa redonda: Audiolibros
Ponentes: por confirmar o tertulia. Moderadora: Raquel Sánchez.
12:30 – 13:00 Descanso
13:00 – 14:30 Mesa redonda: Elitismo en la Literatura
Ponentes: Virginia Pérez de la Puente y León Arsenal. Moderador: Jorge Díaz.
17:00 – 19:00 Mesa redonda: Editar en tiempos de crisis
Ponentes: Marian Womak de Nevsky y Javier Baonza, de Evohé. Moderadora: Lucía Bartolomé
Domingo 28
11:00 – 12:30 Mesa redonda: Novelando la historia de España
Ponentes: Arturo Gonzalo Aizpiri y Pedro Santamaría. Moderador: por confirmar.
12:30 – 13:00 Descanso
13:00 – 14:30 Mesa redonda: Nuevas tendencias del terror en la literatura hispana
Ponentes: Ismael Martinez Biurrun, Juan de Dios Garduño. Moderador: David Jasso
jueves, 11 de septiembre de 2014
El Puente del Mar Azul (El Museo de Arqueología de Cataluña)
Tras tantas visitas a Barcelona, conseguimos por fin acercarnos a visitar el Museu d'Arqueologia de Catalunya, en Montjuïc. Y mereció la pena; está lleno de cosas interesantes, especialmente centradas en la Protohistoria e Historia Antigua del Mediterráneo (por cierto que nuestro Mare Nostrum es bautizado, con acierto poético, como el Pont de la Mar Blava, el Puente del Mar Azul).
Me sorprendió conocer el rico patrimonio megalítico de Cataluña, y la magnífica colección de la cultura argárica almeriense, herencia de la labor de grandes arqueólogos catalanes como Bosch i Gimpera o Joan Maluquer. También me gustaron las salas dedicadas a la cultura talayótica menorquina y a la isla de Ibiza, la púnica YBSHM o Isla de Bes. Puestos a destacar algo en especial, me quedo con la notabilísima exposición sobre los íberos, desplegada alrededor del círculo central del museo. Hay piezas tan espléndidas como las del Tesoro de Tivissa, con el famoso plato de plata con la efigie de un lobo.
Sin embargo, llaman la atención las muy modestas dimensiones del museo, el escasísimo número de visitantes y la ausencia de una tienda/librería más allá de algunos objetos que se ofrecen en la recepción. El visitante queda con la impresión de estar ante el patito feo de los grandes museos catalanes, en especial después de haber visitado el imponente despliegue del Museu Nacional d'Art de Catalunya, a escasos minutos andando. No se puede dejar de sospechar que, de haber tenido las colecciones del museo un mayor potencial identitario, otro gallo hubiera cantado...
martes, 2 de septiembre de 2014
Un aplauso para Augusto en Évora (Cuaderno de viaje de Portugal)
El templo romano de Évora se alza en el corazón de la ciudad como si hubiera caído del cielo. Lo rodean los más solemnes edificios cristianos: la Sé, el convento dos Lóios, el Palacio de la Inquisición. Entre ellos, el templo con sus catorce columnas rematadas por capiteles corintios, de sobrio granito gastado por los siglos, parece un viajero llegado de muy lejos observado por un corro de ceñudos vecinos. Pero basta observar con un poco de atención para comprobar que los recién llegados son todos los demás. Mucho antes que visigoda, musulmana o cristiana, Ebora Liberalitas Iulia fue romana, y dominó las anchas planicies productoras de aceite y vino al sur del Tagus. Claro que para ello debió Roma sojuzgar a los lusitanos y, si ello fue difícil, se debió en gran medida a la figura de Sertorio, partidario de Cayo Mario y gobernador de la Hispania Citerior, que se erigió en defensor del pueblo ante la dictadura de Sila.
Durante casi diez años Sertorio, al frente de los lusitanos y de sus propias tropas, puso en jaque a las legiones enviadas contra él desde Roma. Como en el caso de Viriato, tan solo mediante el asesinato pudieron sus enemigos derrotarlo. Cuesta imaginar el mundo que habría resultado si Sertorio hubiera consolidado un gran reino lusitano-romano en el occidente de la península Ibérica.
Pero es, claro está, una reflexión ociosa. El caso es que ahora estamos en Évora, ante los majestuosos restos del templo que sirvió de santuario al culto imperial. Observándolo caigo en la cuenta de que dentro de cuatro días, el 19 de agosto, se cumplirá el bimilenario de la muerte de Augusto. Hace dos mil años, la comedia terminó para él. Y, a la sombra del templo en que lo veneraron los eborenses, merece que le recordemos con un aplauso.
jueves, 28 de agosto de 2014
La reparación de dos atropellos (La fragata Mercedes en el Museo Naval de Madrid)
Si las exposiciones temporales del Museo Naval de Madrid suelen ser como para no perdérselas, la actual, que puede visitarse hasta el próximo 30 de noviembre, es simplemente imprescindible. Se trata, ni más ni menos, de El último viaje de la fragata Mercedes. La rázón frente al expolio. Muchos llevábamos un largo tiempo esperándola, al menos desde el 31 de enero de 2012, cuando la Corte Suprema de EEUU zanjó a favor de España el largo contencioso impulsado por nuestro país para recuperar los restos de la Mercedes, expoliados por los piratas de Odyssey Marine Exploration. Al entrar en la exposición, el visitante siente por ello la satisfación de ver reparados dos atropellos: el del 5 de octubre de 1804, cuando la fragata fue hundida en tiempo de paz por buques británicos, y el intento de Odyssey de apropiarse de los despojos.
La exposición se centra en los sucesos que condujeron a aquel combate frente al cabo de Santa María en otoño de 1804, cuando una flotilla de cuatro fragatas españolas se disponían a concluir la misión encomendada por Godoy: repatriar los caudales retenidos en Lima durante la guerra librada contra Inglaterra a partir de 1796, cuando España unió su destino al de Francia. Por cierto que son escasos los restos propiamente de la Mercedes; seguramente alguna otra exposición en el futuro se centrará en ellos.
Pero hay testimonios tan interesantes como los documentos oficiales que, presentados en los tribunales de EEUU, permitieron atestiguar el carácter oficial de la misión de la Mercedes: o el estupendo vídeo que reconstruye los avatares del combate, según la narración del comandante de la fragata Medea, José de Bustamante y Guerra: o la recreación, mediante un ingenioso juego de espejos, de la cubierta de una de aquellas fragatas, con sus imponentes cañones de doce libras.
La exposición, no obstante, no puede dejar de producir un cierto efecto agridulce. Alegra contemplar la espectacular vitrina con 1001 reales de plata de a ocho y dos escudos de oro, como testimonio de los bienes recuperados. Pero es triste constatar cómo España se desangró en aquellos años finales del siglo XVIII y primeros del XIX, en gran medida como víctima propiciatoria del enfrentamiento por la hegemonía europea entre Francia e Inglaterra. "Mis arsenales están agotados, mis navíos casi en la imposibilidad de armarse", le confesaba, en una patética demostración de impotencia, Carlos IV a Napoleón por aquel entonces.
Pero dejemos eso para otra ocasión. Hoy es día para recordar a los 275 oficiales, marineros y pasajeros de la Mercedes que murieron aquel día (y cuyos nombres se relacionan en un estremecedor panel), y para celebrar a la Armada y al Museo Naval por haber hecho posible la recuperación y divulgación de este magnífico testimonio histórico.
lunes, 4 de agosto de 2014
Richard Hamilton y la ley de la gravedad
Tras pasear durante toda la mañana por la exposición de Richard Hamilton en el Reina Sofía, llego a la conclusión de que comparto con él un punto de vista para observar e interpretar el mundo: ambos creemos que sobre cada punto gira y descansa todo lo que le rodea, que cada instante encierra la vida entera que lleva hasta él. Es uno de los principios que dan vida a mi literatura: la descripción de un instante contiene, al menos, todas las claves del observador. Cada palabra da testimonio de nuestra versión de los hechos.
Hamilton se expresa como artista condensando en el instante que captura la obra todo el territorio de lo contemporáneo. Ello es especialmente elocuente en el modo en que los interiores retratan su tiempo; por ello dice que cada detalle del interior de Las Meninas de Velázquez "es un testimonio de la historia de España". Y de ese modo se eleva a la categoría de arte el panteón con que el consumo y la cultura de masas ha poblado nuestros altares paganos.
El punto de vista de un artista genial como Hamilton permite, por la sola obra de su mirada, superar la banalidad inane de este mundo que aspira a fotocopiarse a sí mismo en todos sus rincones. Él nos dice que le gustaría pensar que "el propósito de mi arte es la búsqueda de lo épico en las actitudes y los objetos cotidianos". Yo creo que para que cada día sea un acontecimiento épico basta con enfrentarse a él declarándose insumiso a la ley de la gravedad. Para eso nos sirve el arte contemporáneo. No hay mejor refutación del aburrimiento y el conformismo.
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