martes, 26 de enero de 2021

EL ERRANTE Y CLITO EN LA TABERNA DE HÉLIKE (Galería de Ilustraciones de la TRILOGÍA DE ANÍBAL XVIII)


Terminando la segunda parte de El cáliz de Melqart, El Errante, el vagabundo de los muchos nombres, mece con su voz a Clito de Atlantis en la taberna de Hélike. Al mismo tiempo mueve las manos como un nigromante dibujando en el aire un sortilegio.
Arístides y Nereildun, junto a todos los ólcades que se han dado cita para ver el espectáculo, observan la escena atónitos, como una única criatura latiendo al ritmo de las antorchas.

La mujer había quedado inmóvil, con los brazos pegados al cuerpo; la barbilla alta, los párpados caídos, los pechos temblando como si el retumbar del tambor la palpara con hambrientos dedos invisibles. Entonces se dejó caer despacio, verticalmente, con la grávida suavidad de la lluvia en otoño, y quedó de rodillas envuelta en sí misma, hecha un ovillo de carne palpitante. Se desplegó después, criatura imposible de ojos negros y boca azul y piel dorada.

La interpretación de la escena que hace Sandra Delgado en su ilustración es como una sublimación maravillosa de la narración, de los personajes y de la atmósfera de misterio y sensualidad que pretendí crear con el texto. Ante creaciones como esta, al autor no le queda sino quitarse el sombrero con asombro ante la intuición clarividente de la artista.

Si quieres conocer los libros de la Trilogía de Aníbal:

El heredero de Tartessos

El cáliz de Melqart

La cólera de Aníbal

Y no olvidéis que las ilustraciones de Sandra pueden obtenerse en impresiones artísticas de gran calidad en:

Ilustraciones de Sandra Delgado

 

sábado, 23 de enero de 2021

AEKMOSZ acegkopsvx (En la Imprenta Municipal de Madrid)

 


Íbamos esta mañana por la calle Concepción Jerónima, junto a Tirso de Molina, aprovechando para dar un paseo por el centro antes de que nos confinen, y dimos por azar con la Imprenta Municipal de Madrid, con una sala de exposiciones cuya existencia desconocíamos. Valga este post para enmendar el agravio. 

Sepan los lectores que la Imprenta Municipal, con su edificio Art Decó construido entre 1931 y 1933 por Ferrero Llusiá y Bellido, es un santuario de las Artes del Libro. Allí pueden conocerse los hitos del camino que hemos seguido los humanos para imprimir palabras e imágenes en los tiempos modernos, con su maravillosa variedad de máquinas asombrosas, tipos móviles y planchas metálicas, piedras litográficas, hierros de dorar y un sinfín de accesorios y equipamientos. 

Las letras son las señoras de este espacio mágico, y hablan desde las paredes con el poder de sus sortilegios: AEKMOSZ acegkopsvx...

Por si fuera poco, en la planta superior puede visitarse una exposición temporal sobre la animación cinematográfica española, una industria de creación artística que lleva ya mucho tiempo mereciendo que le reconozcamos su espléndida mayoría de edad.









sábado, 9 de enero de 2021

LA MAJESTAD DE TÁNIT (Dibujos Arqueológicos VII)

 


De los muchos maravillosos hallazgos arqueológicos que ha deparado la necrópolis cartaginesa de Puig des Molins, en Ibiza, con su laberinto subterráneo de tres millares de sepulcros púnicos en hipogeos repartidos por la ladera de un montecillo próximo a la capital de la isla, me fascinan sobre todo las deidades femeninas de terracota expuestas en las vitrinas del MAN, con narices afiladas, ojos rasgados e intrincados peinados y tiaras. Representan en su majestad a la diosa Tánit, que extiende sus brazos para acogernos en ellos. 

Ninguna como la llamada Dama de Ibiza representa la concepción estética y la espiritualidad de aquellos cartagineses como nosotros.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

ANÍBAL AL FRENTE DE LA FLOTA CARTAGINESA (Galería de imágenes TRILOGÍA DE ANÍBAL XVII)

 


Entre los protagonistas que hacen su aparición en El cáliz de Melqart está la navegación marítima, con una atención especial a las trirremes militares cartaginesas que, durante siglos, dominaron las aguas del Mediterráneo occidental, e incluso del Atlántico. El reto literario que ello supuso para mí se queda pequeño ante el desafío artístico y documental que ha tenido que afrontar Sandra Delgado para hacer una recreación casi sin precedentes de los buques de guerra púnicos. El resultado es, como puede verse, deslumbrante: la imagen habla por sí sola.

Sandra ha resumido en una imagen las diversas escenas que en el libro transcurren a bordo del Gloria de Melqart y otros navíos bárquidas. He seleccionado un texto para ponerle palabras:

Aníbal llegó a la popa del barco y quedó inmóvil durante un largo instante contemplando la flota que los seguía haciendo la travesía desde Tipasa hacia Ispania: cincuenta pénteras y cuatrirremes, y doscientos navíos de transporte, avanzando a golpe de remo en la calma del corazón del verano. Aquellas frágiles carcasas de madera contenían catorce mil remeros y tripulantes y cuatro mil soldados veteranos, que habían derrotado por completo a los gétulos en tan solo dos lunas. Bajo su mando, con Naravas como jefe de la caballería, habían eliminado el último conato de rebelión que quedaba en toda la Libia. Sintió que el orgullo le dilataba el pecho.

Más allá de las naves el mar se extendía calmo e iridiscente hacia las costas de África, hacia Cartago. Le resultó extraño. Ese mar que para todos los cartagineses había sido siempre el de Poniente, ahora lo era de Levante para quienes habían trasladado a Ispania la raíz y el horizonte de sus vidas. Desde Ispania el mundo entero se miraba con otra perspectiva.

Si quieres conocer los libros de la Trilogía de Aníbal:

El heredero de Tartessos

El cáliz de Melqart

La cólera de Aníbal

Y no olvidéis que las ilustraciones de Sandra pueden obtenerse en impresiones artísticas de gran calidad en:

Ilustraciones de Sandra Delgado


martes, 8 de diciembre de 2020

HIPPOLYTUS TESSELAVIT (Un Colegio de Jóvenes romano en Complutum)

 


En espera de que las circunstancias -y las autoridades- nos permitan volver a movernos a nuestras anchas, la ocasión es óptima para prestar atención al patrimonio arqueológico de la Comunidad de Madrid, bien surtido de joyas que merecen ser visitadas y revisitadas. Un ejemplo es el valioso legado romano Complutense, y dentro de él la conocida como Casa de Hippolytus no puede pasarse por alto, de modo que decidimos celebrar el día de la Constitución yendo a Alcalá de Henares.

La Casa de Hippolytus es un Colegio de Jóvenes romano que alcanzó su mayor esplendor a finales del siglo III d. C. En él estudiaban, socializaban y practicaban ritos dedicados a Hércules y Diana casi un centenar de jóvenes de familias acomodadas, beneficiándose del patrocinio de Gayo Anio y Magia Atia, que donaban 600 sestercios mensuales para el mantenimiento de la institución.

La casa está ejemplarmente preparada para explicar a los visitantes las estancias y actividades que se llevaban a cabo en ellas y en el jardín de sabor mediterráneo, mostrándonos el aspecto de los baños, las exedras, las letrinas, el santuario.

Son espectaculares los mosaicos; el principal de ellos muestra una barca de pescadores echando la redes para capturar diversas especies de fauna mediterránea; el detalle zoológico es impresionante. El artista quedó tan satisfecho que firmó su obra con grandes letras: HIPPOLYTUS TESSELAV[IT].












martes, 17 de noviembre de 2020

EL LEÓN DE CÁSTULO (Dibujos Arqueológicos VI)

 


En 2013 el yacimiento arqueológico de Cástulo dio a la luz una pieza de gran tamaño y factura realmente extraordinaria: representaba un león íbero de gran realismo, con las guedejas de la melena cuidadosamente trabajadas, las fauces entreabiertas y las garras delanteras sujetando la cabeza de un hombre sometido. Tan pronto como se exhibió al público en el museo arqueológico de Linares fui a verla y quedé admirado. Desde entonces la he considerado una obra maestra, y no podía faltar en mi colección de dibujos arqueológicos, en especial por su valor para jalonar mi periplo tras las huellas de Aníbal.

lunes, 12 de octubre de 2020

EL ALTAR DE VAÉLICO EN EL RASO DE CANDELEDA (Dibujos Arqueológicos V)

 


En el museo municipal de El Raso de Candeleda observo la reproducción del altar consagrado a Vaélico, el dios-lobo de los vettones. Fue hallado en la ermita de San Bernardo, construida sobre un antiquísimo santuario del dios, en el paraje conocido como dehesa de Postoloboso. No pude resistir la tentación de caminar hasta el lugar por una trocha de robles y madroños a los pies de Gredos. Fue una peregrinación que me dejó una huella de misterio. Debe ser que perdura en mí algún resto del panteísmo mágico de los antiguos y estoy siempre atento al aliento con que respiran el paisaje, los objetos y la memoria.