martes, 26 de julio de 2016

LA MEMORIA DE VAÉLICO EN POSTOLOBOSO (Tras las huellas de Aníbal VI)


A primera hora de la mañana del domingo Yarima, la joven contratada por el ayuntamiento para atender a los curiosos, me muestra el minúsculo museo municipal de El Raso de Candeleda; después iré a conocer el famoso castro vettón cercano. El lugar representa un modesto pero meritorio esfuerzo por proporcionar contexto al visitante; esperemos que sea la primera de otras iniciativas para poner en valor un patrimonio extraordinario. Más allá de una miscelánea de objetos arqueológicos y una vitrina con entrañables testimonios de los pioneros que excavaron el castro a las órdenes de F. Fernández Gómez en los años 70 del siglo pasado –cuadernos ajados, cajas de lápices Alpino-, me centro en el principal objeto de mi interés: la reproducción del altar a Vaélico, un bloque de piedra granítica con el nombre del dios-lobo de los vettones y la dedicatoria de un tal Ebureino de los Caraecios inscritos en ella. Yarima me asegura con vehemencia que cuando se descubrió, cerca de la localidad, servía de pilar a un secadero de pimientos. El original está en el museo de Ávila y me prometo ir a visitarlo para ver si me alcanza la espiritualidad del dios, del mismo modo que la tarde anterior caminé, por una trocha entre robles y madroños a los pies de Gredos, hasta la ermita de San Bernardo o San Juan, en la dehesa de Postoloboso, construida sobre un antiquísimo santuario consagrado a Vaélico. Debe ser que perdura en mí algún resto del panteísmo mágico de los antiguos y estoy siempre atento al aliento con que respiran el paisaje, los objetos y la memoria.

No es poco significativa la resonancia lupina del topónimo, Postoloboso, y el hecho de que la ermita que hoy mantiene la función sagrada del lugar lo haga bajo la advocación de San Bernardo, protector y curador de la rabia canina. Un ejemplo fascinante de continuidad entre la antigüedad pagana y su adaptación cristiana. Además, según nos dicen expertos como Francisco Marco Simón, lugares como este bien pudieron servir como santuarios "de frontera" o "espacios rituales de convergencia", entre grupos con distintos componentes étnicos -en este caso vettones y carpetanos-, actuando como lugares donde establecer alianzas, celebrar ceremonias religiosas y jurídicas comunes y facilitar los intercambios comerciales. Bajo estas premisas, cómo no iba yo a ver en Postoloboso el lugar ideal donde pudo fraguarse la alianza entre vettones y carpetanos que hizo frente a la campaña de Aníbal Barca en el verano del 220 a. C. Y cómo no iba yo a ir a conocer el lugar con mis propios ojos y mi propia epidermis.

Fue una hermosa peregrinación hasta ese lugar, en la confluencia del Tiétar y el Alardos, donde el hombre lleva milenios adorando bajo distintos nombres a sus divinidades. Pero al llegar me llevé el chasco de comprobar que la ermita -a pesar de haber sido restaurada con dinero público- está en el interior de una propiedad privada, y un cartel de Prohibido el paso se interpuso entre Vaélico y yo. Tuve que conformarme con ver el edificio a la distancia de un tiro de piedra y prestar toda mi atención al entorno que me rodeaba. 

El rumor del río colma el atardecer; la humedad se ha convertido en una sustancia extendida en el aire que lo impregna todo, cubriendolo de líquen y musgo. El río se transforma de pronto en una presencia que habla, que interroga, que sugiere secretos que no llega a desvelar. Antes de regresar, un último rayo de sol se imprime sobre un monolito de granito alzado junto al camino. Lo abrazo y siento que me habla de un modo que no puedo explicar, con más claridad y hondura que ningún dios que hayan inventado los hombres para dar nombre a sus temores.












viernes, 24 de junio de 2016

TOCA LA HISTORIA, ¡VIVE COMO UN ÍBERO! (La ciudadela ibérica de Calafell)


"Toca la historia, ¡vive como un íbero!". Con tal reclamo publicitario, la visita a la ciudadela ibérica de Calafell, en la costa Dorada de Tarragona, era algo imprescindible estando de vacaciones de Semana Santa cerca del lugar. Y aunque la promesa resultó algo exagerada, desde luego mereció la pena. El yacimiento participa del proyecto europeo OpenArch, que intenta mejorar la experiencia del visitante; en este caso lo logra recreando los espacios urbanos y domésticos con una gran atención a los detalles de la vida cotidiana. No es que uno viva como un íbero (ni falta que hace), pero sí consigue formarse una idea de las condiciones de vida de los Cosetanos de los siglos IV y III a. C.

Una vez felicitados los arqueólogos y munícipes por la iniciativa, allá van dos sugerencias de mejora.

Primero, los accesos, a pesar de estar el emplazamiento contiguo a la carretera, parecen haber sufrido un bombardeo reciente. Lo que hay en el asfalto (o lo que queda de él) más que baches son cráteres.

Segundo, digamos que la sensibilidad intercultural brilla por su ausencia. Tratándose de un proyecto europeo, que la cartelería repartida por el emplazamiento esté sólo en catalán resulta poco hospitalario. Los castellanoparlantes nos defendemos, pero los turistas del norte de Europa lo llevan fatal, los pobres.














viernes, 13 de mayo de 2016

¡SANTIAGO Y CIERRA HISLIBRIS! (VII Encuentros Hislibris en Santiago de Compostela)


Como más vale tarde que nunca, he aquí algunas de las imágenes que me traje de los VII Encuentros Hislibris celebrados en Santiago de Compostela el último fin de semana de mayo. Me voy a permitir ser parco en prosa, porque ya está casi todo dicho en la magnífica reseña que Íñigo publicó en la página principal de Hislibris:


Sólo cabe añadir que, como siempre, fue una absoluta delicia. La amistad de los hislibreños es uno de esos regalos que no dejo de disfrutar cada vez más; es reconfortante que puedan seguir adelante iniciativas como esta, basada en el respeto mutuo y el amor por la historia, la literatura y la conversación. En esta ocasión, junto a los hislibreños, tuvimos el placer de contar con la compañía de nuevos amigos como Carlos García Gual y José Tono Martínez. Mi gratitud a todos ellos, en especial a Valeria y Lucie que organizaron todo a las mil maravillas y nos hicieron sentir como en casa. Enhorabuena a los premiados y un abrazo a los ausentes, en especial a Nausícaa y Javi, quienes por imprevistos de última hora no pudieron estar: ¡os echamos de menos, hislibreños!





















martes, 26 de abril de 2016

LA NOCHE DE LOS LIBROS EN ALCALÁ DE HENARES


El pasado viernes tuve el placer de celebrar la Noche de los Libros en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid en Alcalá de Henares, dirigido por mi amigo Enrique Baquedano.  Con la organización de Hislibris y la moderación de Javier Baonza, participé junto a tres magníficos escritores -León Arsenal, Gabriel Castelló y Augusto Rodríguez de la Rúa- en una mesa redonda sobre Palabra de Historia: Hechos y ficción en la novela histórica de la España antigua. Tuvimos una conversación muy animada y me alegró poder saludar a Atenea, una activa hislibreña complutense.

Antes de la mesa pudimos visitar la espléndida exposición temporal que se muestra ahora en el MAR: Los Escipiones. Roma conquista Hispania. Vaya mi gratitud a Miguel Contreras, arqueólogo del museo, que nos brindó su sabiduría, y a Luis Palop. responsable de difusión y comunicación, por apoyar el evento y hacernos sentir como en casa.

La exposición sirve de continuación a la que en 2013 llevó por título Fragor Hannibalis. Aníbal en Hispania. Como aquella, está comisariada por Manuel Bendala y cuenta con espectaculares ilustraciones de Albert Álvarez Marsal. No os la perdáis; está en Alcalá hasta el próximo 4 de septiembre.