domingo, 5 de julio de 2020

LA MURALLA ÍBERA DE ARSE-SAGUNTO (Dibujos Arqueológicos III)


No es fácil dar con los restos de la ciudad íbera de Arse, en Sagunto. Es preciso seguir un camino accidentado por el exterior de la muralla del castillo, entre coscojas y lentiscos, para dar con tramos de muralla y el arranque de una torre defensiva construidos con grandes sillares en el siglo IV a.C. Se suda la gota gorda, pero merece la pena. Es la única forma de entrever el aspecto que debió ofrecerle a Aníbal la antigua Arse íbera en los tiempos en que se la consideraba inexpugnable, con su doble recinto amurallado ciñendo la cumbre y las caderas del risco. Una cartela plantada en mitad de la “senda íbera” nos advierte de que «no se dispone de material arqueológico del célebre asedio, ya que en el siglo XX se lleva a cabo la destrucción de la vertiente sur y oeste de la montaña para extraer piedra. Algunas imágenes de la explotación muestran una gran cantidad de proyectiles esféricos, que pueden pertenecer al armamento artillero utilizado por el ejército cartaginés».

Sin embargo, como tantas veces, es la memoria de los nombres la que nos hace próximo el pasado. Dice la misma cartela: «De aquel momento histórico ha pervivido la toponimia de los Altos de Aníbal». 

Apartado y hermoso paraje, propicio para los ecos, este de los Altos de Aníbal en Sagunto.

Para el relato completo de la excursión:


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