martes, 19 de agosto de 2025

¡HISPANO! GLADIADORES ROMANOS EN ALCALÁ DE HENARES

 


Una buena forma de aprovechar alguno de los últimos días de vacaciones es ir a ver la exposición «¡Hispano! Gladiadores en el Imperio Romano» en el Museo Arqueológico y Antropológico dela Comunidad de Madrid en Alcalá de Henares. El MARPA, dirigido por Enrique Baquedano, nunca defrauda, sacando el máximo partido al cuadrilátero del antiguo claustro del convento complutense de la Madre de Dios.

La exposición aborda desde diversos ángulos la actividad gladiatoria en la antigua Roma, desde las diversas modalidades y panoplias de los combatientes de la arena ―tracios, samnitas o mirmillones, entre otros―, hasta la compleja logística asociada, por ejemplo, para el suministro de animales salvajes, pasando por la creación de escuelas de gladiadores y la construcción de imponentes anfiteatros para las grandes representaciones populares. Es terrible constatar la escala y el grado de industrialización que alcanzó un aspecto de la civilización romana, con extremos casi increíbles de barbarie y crueldad.

Para ello la exposición cuenta con piezas traídas de numerosos museos de España e Italia, y completa la espectacular puesta en escena con un anfiteatro en el espacio central, en el que se proyecta un notable vídeo y se llevan a cabo, en fechas señaladas, recreaciones históricas de combates de gladiadores. Aprovechando el tirón de las películas de Gladiator, el MARPA consigue una vez más atraer a un gran número de visitantes a una exposición tan amena como rigurosa.

Si os animáis a ir, podéis hacerlo hasta el 28 de septiembre, ¡y no olvidéis pasaros por la magnífica tienda-librería del museo!





































jueves, 24 de julio de 2025

ALAS PARA LA GUERRA: ARATIS Y LA CELTIBERIA EN EL MAN


Si hubiera que elegir una exposición arqueológica imprescindible este año en España, creo que una buena candidata para ello sería «Alas para la guerra. Aratis y la Celtiberia», visitable en el MAN hasta el 5 de octubre. 

La exposición toma como hilo conductor las piezas recuperadas por España tras el horroroso expolio del yacimiento aragonés de Aranda de Moncayo para dar una visión sobre la Celtiberia, especialmente en su vertiente militar. Incluye una muestra de todos los tipos de cascos utilizados en la Celtiberia, como los de Numancia, Alpanseque-Almaluez, Aguilar de Anguita y, sobre todo, los espectaculares hispano-calcídicos procedentes de la antigua ciudad de Aratis, cuyos restos han salido a la luz, la mayor parte víctimas del expolio, en Aranda de Moncayo. Siete de ellos sobrecogen en una sala en penumbra, hábilmente iluminados en sus vitrinas para sugerir la presencia espectral de los guerreros que los portaron.

Hay también otros ejemplos de la panoplia celtíbera, como puntas de flechas, espadas y puñales con hermosas empuñaduras decoradas con plata, placas pectorales y de cinturón y arreos de caballos; y piezas legendarias, como el Vaso de los Guerreros de Numancia, traído del Museo Numantino, o la trompeta cerámica de Castilterreño, en Soria.

Es una exposición magnífica, pero, a mi juicio, lleva a cabo una exposición demasiado superficial y neutra del expolio cometido en Aratis y del azaroso modo en que se recuperaron numerosas, pero no todas, las piezas robadas. Sin quitarle mérito al esfuerzo por rescatar el patrimonio robado, está ausente la necesaria autocrítica por no haber sabido nuestras autoridades impedir un expolio sistemático que, durante años, involucró el uso de maquinaria pesada y causó un destrozo arqueológico descomunal, dando salida ilícita de España a innumerables joyas arqueológicas que terminaron en casas de subastas tan notorias como Christie’s, a plena luz del día. Es imprescindible que entendamos cómo sucedió y qué falló para que no vuelva a ocurrir, para que España deje de ser, de una vez y para siempre, un paraíso de los expoliadores.

Me ha alegrado mucho ver la exposición llena de visitantes. Eso hace aún más increíble que siga sin estar disponible el catálogo de la muestra, casi un mes después de su inauguración.

























































 

martes, 15 de julio de 2025

EL DENARIO DE LOS IDUS DE MARZO (Tras las huellas de César XXXVI)

 


La llamada «Vitrina Cero», que cada mes da la bienvenida a los visitantes del museo con un conjunto expositivo dedicado a algún tema de singular interés, estuvo dedicada durante el pasado mes de marzo ni más ni menos que a los Idus de Marzo. La vitrina era, al mismo tiempo, un buen ejemplo de los azares que, a menudo, acompañan a la arqueología. Resulta que en 1733 se encontró casualmente en Ontígola (Toledo) un tesorillo de denarios romanos perdido en los primeros años del gobierno de Tiberio (14-37 d. C.), acuñados en una gran variedad de cecas entre los años 155 a. C. y 16 d. C. La mayoría se habían emitido durante las guerras que se desarrollaron en suelo hispano en el siglo I a. C., pero había otras de procedencias más lejanas.

Tres de los denarios me llamaron especialmente la atención.

El primero era del 44 a. C. y fue acuñado en Roma por César y L. Emilio Buca. Lo extraordinario es que representa al propio César en lo que se considera el primer retrato de un romano vivo sobre una moneda. Como decía la cartela, «Con ello, César seguía el ejemplo de los reyes helenísticos, dando un argumento a quienes creían que su objetivo era ser rey».

El segundo era el conocido como “Denario de los Idus de Marzo”. Fue acuñado en la ceca móvil que acompañaba a Marco Junio Bruto durante su campaña en Grecia y Asia Menor en 43-42 a. C. Consciente del papel propagandístico de las monedas, Bruto acuñó en el reverso del denario la fecha del magnicidio—EID MAR—y dos puñales flanqueando un pileo, «el gorro que para los romanos simbolizaba la libertad ganada con virtus: valor y esfuerzo». Bruto se vanagloriaba así de haber acabado con la tiranía.

El final de la historia lo narraba el tercer denario. Fue acuñado años más tarde, probablemente en la Colonia Patricia Corduba, en 18 a. C., en época de Augusto. Representa el templo de Marte Vengador que Octavio erigió en Roma en agradecimiento por la victoria en la batalla de Filipos sobre los asesinos de César comandados por Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, quienes se suicidaron en la derrota. La figura de César salía así, póstumamente, victoriosa.





















viernes, 27 de junio de 2025

LUCIO CORNELIO BALBO El Menor (Dibujos Arqueológicos XLI)

 


En una desangelada plaza al final de la gaditana avenida de Amílcar Barca, contempla imperiosamente al paseante una réplica de la estatua de Lucio Cornelio Balbo el Menor, creada en 1855 por el escultor de Ubrique José Fernández Guerrero. El original decora el despacho de la alcaldía de la ciudad. Una placa reza: "A Lucio Cornelio Balbo el Menor, natural de Cádiz, ciudadano de Roma, Procónsul de África, vencedor de los Garamantas, primer extranjero que subió en triunfo al capitolio, restaurador de su patria. 1855". Un brevísimo apunte biográfico para un personaje realmente extraordinario, cuya vida daría para más de una novela.



sábado, 14 de junio de 2025

VEINTE AÑOS DE HISLIBRIS


En cierto momento de la vida, da la sensación de que empiezan a acumularse las efemérides. Debe ser consecuencia de ir cumpliendo años y de que haya -si la vida nos sonríe- cada vez más cosas que conmemorar y celebrar. La ocasión más feliz es cuando lo que hay que celebrar es la amistad. 

Este año Hislibris ha cumplido su XX aniversario. Si no sabéis lo que es Hislibris es que sois recién llegados a esta República de las Letras. Hislibris es una comunidad de buena gente que está dispuesta a tomarse la molestia para defender con uñas y dientes un espacio de respeto y camaradería en el que compartir el amor por los libros de historia, los libros con historia, como reza su lema. Hislibris es, en palabras de Pilar González Serrano, un insólito rescoldo, de cuando el espíritu griego regía la curiosidad y la convivencia. 

Este año Hislibris ha cumplido 20 años y lo ha hecho celebrando sus XIII Encuentros anuales, una ocasión en la que se han compartido generosamente -como en las anteriores- libros, risas, abrazos y conversaciones sin fin. Si estáis atentos, podéis leer en su web crónicas más autorizadas que la mía. Por mi parte, me limito a desear que el próximo año nos reunamos de nuevo y que en estas fotografías con sabor a Carpe diem aparezcan nuevos hislibreños que vengan a sumarse a los de siempre. 

Vale.