viernes, 9 de abril de 2021

¡EL PERISCOPIO de Ediciones Evohé, a punto de emerger!


Con la esperanza de que las vacunas nos permitan ir recuperando nuestros encuentros literarios y artísticos, nos hace muy felices presentaros el proyecto al que hemos dado forma durante estos meses de confinamientos de geometría variable. Aquí tenéis nuestro nuevo local: EL PERISCOPIO de Ediciones Evohé, un espacio creado por Ángela y por mí con la participación de Jaime Alejandre, Javier Baonza y Sandra Delgado, para que nuestros libros, ilustraciones, pinturas y fotografías encuentren un lugar hospitalario donde compartirse. Queremos hacer de él, con vuestra ayuda, una república acogedora de la conversación y la expresión artística. 

Está muy cerca del metro de Peñagrande, a orillas de La Vaguada y del barrio del Pilar. Ya os daremos los detalles cuando haya ocasión de inaugurar. De momento, os ponemos los dientes largos con la maravillosa personalidad que le ha dado al local la obra de un artista tan grande como Marco Pardo; ha sido un lujo contar con él.

Y, mientras tanto, ya sabéis: "Verba volant, scripta manent".



















 

miércoles, 17 de marzo de 2021

UN ENCUENTRO EN EL PUERTO DE QART HADASHT (Galería de imágenes de la TRILOGÍA DE ANÍBAL XX)

 


Diodoro ha acompañado a Elena, sirvienta de Sofonisba, a la lonja de pescado, y se apresura a buscar algún lugar donde tomar algo caliente y protegerse del húmedo relente del amanecer. 

Movió la cabeza con desagrado al recibir en el rostro el rocío con olor a algas podridas, salitre y pescado; se envolvió en el manto de lana y corrió hasta embocar el callejón más cercano. Subió por él, entre comercios y almacenes aún cerrados, y se encaminó hacia la taberna de Herofonte, uno de esos lugares cercanos al puerto que nunca cerraban sus puertas, donde los griegos solían darse cita.

Pero esas son horas en las que los rincones del barrio del puerto ocultan sorpresas.

Se detuvo en seco. Había doblado una esquina del callejón en un punto en que los ángulos de las paredes bloqueaban la luz oscilante de las teas para producir una penumbra honda y desmayada. Sintió que por todo el cuerpo le percutían señales de alarma. En esa penumbra había alguien, apoyado contra la pared.

Sandra Delgado hace un planteamiento de esta escena de El cáliz de Melqart en el que la perspectiva de la arquitectura y las posiciones e iluminación de los personajes crean una desasosegante sensación de amenaza. Los mástiles y gaviotas que se distinguen al fondo dan aliento marino al juego de luces y sombras, en el que atrae nuestra atención el brillo glauco en la mirada del hombre que acecha.

Si quieres conocer los libros de la Trilogía de Aníbal:

El heredero de Tartessos

El cáliz de Melqart

La cólera de Aníbal

Y no olvidéis que las ilustraciones de Sandra pueden obtenerse en impresiones artísticas de gran calidad en:

Ilustraciones de Sandra Delgado


viernes, 12 de marzo de 2021

El VASO DE LOS CABALLOS de El Llano de la Horca (Dibujos Arqueológicos IX)

 

La pasada semana relataba en este blog una visita al yacimiento carpetano de El Llano de la Horca, en la población madrileña de Santorcaz. Allí compartía la impresión de que el oppidum tenía aspectos que me recordaban a las poblaciones celtíberas. Nada testimonia con tanta claridad la influencia celtíbera en nuestros carpetanos madrileños como el más famoso hallazgo del yacimiento, que le sirve de símbolo: el llamado Vaso de los Caballos, que se exhibe en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares. 

Hoy os comparto mi interpretación de la pieza. Según el MAR, "El Vaso de los Caballos tiene un innegable estilo numantino, ya que los paralelos de la composición, entre bandas de líneas paralelas para delimitar el friso decorado y las propias figuras de los caballos, tienen en la producción numantina su mejor referente". A mí me gustan especialmente las figuras de los caballos, con una suerte de ligereza y una elegancia exótica que hace pensar en una suerte de híbrido de caballo, cebra y jirafa. Una maravilla.

sábado, 6 de marzo de 2021

CARPETANOS DE MADRID (Tras las huellas de Aníbal XXIII)

 


Esta caminata tras las huellas de Aníbal hubiera quedado incompleta si no hubiera hecho alguna escala en el solar carpetano. Limitándose el abanico de opciones a los lugares arqueológicos situados en la Comunidad de Madrid, por encontrarnos en aquellos días (puente de la Constitución de 2020) confinados perimetralmente en territorio madrileño por la COVID-19, la elección fue clara: el oppidum de El Llano de la Horca, situado en un cerrillo dominando el valle excavado por el río Anchuelo, junto al pueblo de Santorcaz.

El yacimiento fue adquirido en 2000 por el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid y acogió excavaciones durante la década siguiente. Los hallazgos de las campañas se mostraron en una sobresaliente exposición en el museo en 2012. El catálogo de la exposición[1] es una maravilla con profusión de ilustraciones (a cargo de Arturo Asensio) y fotografías de piezas y paisajes que recrean la vida de «los últimos carpetanos».

Se llega al lugar por un camino que parte de las piscinas municipales de Santorcaz y se adentra en el cerro abriendo senda en una pradera de hierba alta, quemada por el invierno, que se agita al compás del viento helado. Las estructuras del yacimiento consolidadas por los arqueólogos se ofrecen pronto a la vista: son unas pocas manzanas de zócalos de piedra que trazan calles y casas de planta rectangular con una disposición de estancias, hogares y porches porticados que bien podrían ser celtíberas o vettonas. Leemos[2] que en el oppidum anónimo se desarrollaron actividades cerámicas y metalúrgicas, y que debió de disfrutar de gran tamaño y considerables lazos comerciales, porque en él han aparecido un centenar de fíbulas y monedas de plata de cecas romanas e ibéricas como Bolskan, Arecorata y Sekorobices.

En conjunto, El Llano de la Horca nos evoca más a un poblado celtíbero desprovisto de murallas que al villorrio «indigente» de una tribu primitiva dejada de la mano de Dios. Y será por un residuo de prurito madrileño, pero echando la vista a la ancha extensión del cerro aún sin excavar, no puedo dejar de confiar en que la arqueología nos depare en los próximos años buenas nuevas de los carpetanos.

Tomamos la senda de regreso y en el último horizonte, difuminándose en la bruma de diciembre, vemos las altas torres del final del paseo de la Castellana alzadas como tótems geológicos, poniendo punto final a la visita con un trazo de incongruencia.


[1] Los últimos carpetanos, El oppidum de El Llano de la Horca (Santorcaz, Madrid), MAR de la Comunidad de Madrid, Alcalá de Henares 2012.

[2] Diego Salvador Cornejo, Itinerarios arqueológicos madrileños, Ediciones La Librería, Madrid 2017.






jueves, 18 de febrero de 2021

LOS BRONCES DE EL BERRUECO (Dibujos Arqueológicos VIII)

 


Los bronces de El Berrueco fueron hallados a mediados del siglo XIX en el singular cerro de ese nombre que señala el límite entre las provincias de Ávila y Salamanca,  y llevados a continuación a la Academia de la Historia.  Se datan en el siglo VII a. C. y representan divinidades femeninas aladas de nítida influencia orientalizante. En ese contexto era frecuente que las divinidades aparecieron en triadas, y así fue también en este caso.

Asombra que ya en la primera Edad del Hierro la influencia fenicia penetrara tierra adentro hasta alcanzar la meseta Norte. A mí me fascina la expresión de bondadosa serenidad y la impecable factura de las piezas.



domingo, 14 de febrero de 2021

ÁNTIFO Y DIODORO CONVERSAN EN LOS BAÑOS (Galería de ilustraciones de la TRILOGÍA DE ANÍBAL XIX)



    Ántifo, comerciante cosmopolita y agente de Roma, ha llevado a Qart Hadasht el gusto por los placeres refinados que cultivó en su Alejandría natal. Los baños le permiten abandonarse a la sensualidad y la glotonería, rodeado de jóvenes efebos y de frescos que representan escenas mitológicas. 

    Es allí donde se reúne en secreto con Diodoro, uno de sus amigos más apreciados. El joven siente por él una devoción que le resulta tan útil como atrayente. El relato de El cáliz de Melqart nos presenta el momento del encuentro entre ambos:

    -¡Mi querido Diodoro, disculpa la espera! –exclamó el alejandrino mientras permitía que los esclavos le quitaran la túnica y embadurnaran su cuerpo con una mezcla de aceite y esencias-. Han llegado dos de mis bajeles desde Arsinoe y he tenido que cerrar algunos tratos. Bueno, bueno, dejadme ya y traed vino y dulces –dijo a los esclavos, entrando después en el agua-. ¡Ay, Diodoro, no imaginas lo que deseaba un rato de descanso contigo! Yo no estoy hecho para el comercio: me obliga a estar siempre atento a todos los engaños de que me quieren hacer víctima. Es agotador. Tan pronto como haya reunido una fortuna suficiente, me retiraré a algún lugar apartado y hermoso donde pasar los días comiendo, bebiendo vino y leyendo. ¿Querrás acompañarme entonces, bello Diodoro?

        La escena de Sandra Delgado refleja perfectamente la atmósfera difuminada y melancólica que describe el libro. En sus propias palabras: "Es también importante la actitud y las miradas de Diodoro y Ántifo, en ese momento en que los efebos han sido enviados a la piscina del fondo para que ellos dos puedan hablar con más libertad, y se siente una pausa entre el intercambio de informaciones que les deja por un momento sumidos en sus propios pensamientos" y preocupaciones".

Si quieres conocer los libros de la Trilogía de Aníbal:

El heredero de Tartessos

El cáliz de Melqart

La cólera de Aníbal

Y no olvidéis que las ilustraciones de Sandra pueden obtenerse en impresiones artísticas de gran calidad en:

Ilustraciones de Sandra Delgado

 

jueves, 4 de febrero de 2021

EN BUSCA DE AGUA CALIENTE: El más comprometido H. G. WELLS en El Periscopio


         Nos encontramos en las últimas semanas de 1938 y las primeras de 1939 y los tambores de guerra se hacen cada vez más estruendosos; en España llevan ya casi dos años y medio rugiendo del modo más devastador. El 26 de enero de 1939 Barcelona ha caído en manos de los rebeldes franquistas provocando el éxodo de 450.000 personas hacia la frontera francesa.

El curso de los acontecimientos empuja a H. G. Wells, socialista y pacifista de largo recorrido, a desplegar una urgente actividad propagandística: viaja por medio mundo denunciando la complacencia anestesiada de las democracias liberales occidentales ante la amenaza militarista y totalitaria encarnada por la Alemania irredenta de Adolf Hitler.

Es ahora o nunca, la hora de la verdad, y Wells está dispuesto a no escatimar esfuerzos.

A finales de 1938 H. G. Wells tiene setenta y dos años y es una figura muy popular en todo el mundo de habla inglesa. En toda su obra expresó sus convicciones socialistas, que le granjearon adhesiones y críticas por igual. De él afirmó Bertrand Russell que «fue una de las personas que hizo del socialismo algo respetable en Inglaterra», mientras que Chesterton lo menospreció diciendo que era un narrador nato que se había vendido «por un plato de mensaje».

«Viajes de un republicano radical en busca de agua caliente», inédito hasta ahora en español, nos muestra al Wells más comprometido, movilizado por la catástrofe que ve cernirse sobre el mundo, al tiempo que nos proporciona un testimonio irremplazable sobre una época que no deja de sobrecogernos, y de la que seguimos teniendo grandes lecciones que aprender. 

En busca de agua caliente, en Ediciones Evohé