
viernes, 9 de abril de 2021
¡EL PERISCOPIO de Ediciones Evohé, a punto de emerger!

miércoles, 17 de marzo de 2021
UN ENCUENTRO EN EL PUERTO DE QART HADASHT (Galería de imágenes de la TRILOGÍA DE ANÍBAL XX)
Si quieres conocer los libros de la Trilogía de Aníbal:
Y no olvidéis que las ilustraciones de Sandra pueden obtenerse en impresiones artísticas de gran calidad en:
viernes, 12 de marzo de 2021
El VASO DE LOS CABALLOS de El Llano de la Horca (Dibujos Arqueológicos IX)
sábado, 6 de marzo de 2021
CARPETANOS DE MADRID (Tras las huellas de Aníbal XXIII)
Esta caminata tras las huellas de Aníbal hubiera quedado incompleta si no
hubiera hecho alguna escala en el solar carpetano. Limitándose el abanico de
opciones a los lugares arqueológicos situados en la Comunidad de Madrid, por
encontrarnos en aquellos días (puente de la Constitución de 2020) confinados
perimetralmente en territorio madrileño por la COVID-19, la elección fue clara:
el oppidum de El Llano de la Horca, situado en un cerrillo dominando el
valle excavado por el río Anchuelo, junto al pueblo de Santorcaz.
El yacimiento fue adquirido en
2000 por el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid y acogió
excavaciones durante la década siguiente. Los hallazgos de las campañas se
mostraron en una sobresaliente exposición en el museo en 2012. El catálogo de
la exposición[1]
es una maravilla con profusión de ilustraciones (a cargo de Arturo Asensio) y
fotografías de piezas y paisajes que recrean la vida de «los últimos carpetanos».
Se llega al lugar por un
camino que parte de las piscinas municipales de Santorcaz y se adentra en el
cerro abriendo senda en una pradera de hierba alta, quemada por el invierno, que
se agita al compás del viento helado. Las estructuras del yacimiento
consolidadas por los arqueólogos se ofrecen pronto a la vista: son unas pocas
manzanas de zócalos de piedra que trazan calles y casas de planta rectangular
con una disposición de estancias, hogares y porches porticados que bien podrían
ser celtíberas o vettonas. Leemos[2] que en el oppidum
anónimo se desarrollaron actividades cerámicas y metalúrgicas, y que debió de
disfrutar de gran tamaño y considerables lazos comerciales, porque en él han
aparecido un centenar de fíbulas y monedas de plata de cecas romanas e ibéricas
como Bolskan, Arecorata y Sekorobices.
En conjunto, El Llano de la
Horca nos evoca más a un poblado celtíbero desprovisto de murallas que al
villorrio «indigente» de una tribu primitiva dejada de la mano de Dios. Y será
por un residuo de prurito madrileño, pero echando la vista a la ancha extensión
del cerro aún sin excavar, no puedo dejar de confiar en que la arqueología nos
depare en los próximos años buenas nuevas de los carpetanos.
Tomamos la senda de regreso y en el último horizonte, difuminándose en la bruma de diciembre, vemos las altas torres del final del paseo de la Castellana alzadas como tótems geológicos, poniendo punto final a la visita con un trazo de incongruencia.
jueves, 18 de febrero de 2021
LOS BRONCES DE EL BERRUECO (Dibujos Arqueológicos VIII)
Los bronces de El Berrueco fueron hallados a mediados del siglo XIX en el singular cerro de ese nombre que señala el límite entre las provincias de Ávila y Salamanca, y llevados a continuación a la Academia de la Historia. Se datan en el siglo VII a. C. y representan divinidades femeninas aladas de nítida influencia orientalizante. En ese contexto era frecuente que las divinidades aparecieron en triadas, y así fue también en este caso.
Asombra que ya en la primera Edad del Hierro la influencia fenicia penetrara tierra adentro hasta alcanzar la meseta Norte. A mí me fascina la expresión de bondadosa serenidad y la impecable factura de las piezas.
domingo, 14 de febrero de 2021
ÁNTIFO Y DIODORO CONVERSAN EN LOS BAÑOS (Galería de ilustraciones de la TRILOGÍA DE ANÍBAL XIX)
Es allí donde se reúne en secreto con Diodoro, uno de sus amigos más apreciados. El joven siente por él una devoción que le resulta tan útil como atrayente. El relato de El cáliz de Melqart nos presenta el momento del encuentro entre ambos:
-¡Mi
querido Diodoro, disculpa la espera! –exclamó el alejandrino mientras permitía
que los esclavos le quitaran la túnica y embadurnaran su cuerpo con una mezcla
de aceite y esencias-. Han llegado dos de mis bajeles desde Arsinoe y he tenido
que cerrar algunos tratos. Bueno, bueno, dejadme ya y traed vino y dulces –dijo
a los esclavos, entrando después en el agua-. ¡Ay, Diodoro, no imaginas lo que
deseaba un rato de descanso contigo! Yo no estoy hecho para el comercio: me
obliga a estar siempre atento a todos los engaños de que me quieren hacer
víctima. Es agotador. Tan pronto como haya reunido una fortuna suficiente, me
retiraré a algún lugar apartado y hermoso donde pasar los días comiendo,
bebiendo vino y leyendo. ¿Querrás acompañarme entonces, bello Diodoro?
La escena de Sandra Delgado refleja perfectamente la atmósfera difuminada y melancólica que describe el libro. En sus propias palabras: "Es también importante la actitud y las miradas de Diodoro y Ántifo, en ese momento en que los efebos han sido enviados a la piscina del fondo para que ellos dos puedan hablar con más libertad, y se siente una pausa entre el intercambio de informaciones que les deja por un momento sumidos en sus propios pensamientos" y preocupaciones".
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jueves, 4 de febrero de 2021
EN BUSCA DE AGUA CALIENTE: El más comprometido H. G. WELLS en El Periscopio
Nos encontramos en las últimas semanas de 1938 y las primeras de 1939 y los tambores de guerra se hacen cada vez más estruendosos; en España llevan ya casi dos años y medio rugiendo del modo más devastador. El 26 de enero de 1939 Barcelona ha caído en manos de los rebeldes franquistas provocando el éxodo de 450.000 personas hacia la frontera francesa.
El
curso de los acontecimientos empuja a H. G. Wells, socialista y pacifista de
largo recorrido, a desplegar una urgente actividad propagandística: viaja por
medio mundo denunciando la complacencia anestesiada de las democracias
liberales occidentales ante la amenaza militarista y totalitaria encarnada por
la Alemania irredenta de Adolf Hitler.
Es
ahora o nunca, la hora de la verdad, y Wells está dispuesto a no escatimar
esfuerzos.
A
finales de 1938 H. G. Wells tiene setenta y dos años y es una figura muy
popular en todo el mundo de habla inglesa. En toda su obra expresó sus
convicciones socialistas, que le granjearon adhesiones y críticas por igual. De
él afirmó Bertrand Russell que «fue una de las personas que hizo del socialismo
algo respetable en Inglaterra», mientras que Chesterton lo menospreció diciendo
que era un narrador nato que se había vendido «por un plato de mensaje».
«Viajes
de un republicano radical en busca de agua caliente», inédito hasta ahora en
español, nos muestra al Wells más comprometido, movilizado por la catástrofe
que ve cernirse sobre el mundo, al tiempo que nos proporciona un testimonio
irremplazable sobre una época que no deja de sobrecogernos, y de la que
seguimos teniendo grandes lecciones que aprender.
















