viernes, 1 de julio de 2022

LA DIOSA MINERVA EN LA MURALLA DE TARRAGONA (Dibujos Arqueológicos XX)

Caminando por el magnífico paseo arqueológico de Tarragona voy a dar con el centro de interpretación de las murallas romanas. Está planteado con criterio feliz, recorriendo los azares de la muralla y, con ella, los de la ciudad. Averiguo que poco más allá, en la torre de Minerva, se encuentra el relieve romano más antiguo hallado fuera de la península itálica. Se trata, precisamente, de la base de una representación escultórica dedicada a la diosa, reconstruida tentativamente por los arqueólogos en un panel. La diosa sostiene su lanza y el escudo y echa hacia atrás su pierna derecha en un gesto casual, distraído. Parece estar mirando hacia el horizonte, como si avizorara los peligros por llegar, dispuesta a hacerles frente. O, como si, simplemente, se dejara seducir por la curiosidad, por la fascinación ante lo desconocido.
 

domingo, 26 de junio de 2022

CARPETANIA, ROMPEOLAS DE TODAS LAS HISPANIAS (TEMPUS ROMAE, carpetanos y romanos en Madrid)

 


Haciendo de la necesidad virtud, los madrileños tenemos a gala ser un poco de todas partes, porque nuestra ciudad y su entorno no es sino un cruce de caminos en el que los pueblos y gentes que han enhebrado su peripecia en él han ido sedimentando una identidad ecléctica y de aluvión. 

Esa es, más o menos, la tesis de la última exposición temporal del Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, llevándola a las postrimerías de la Edad del Hierro, cuando irrumpe en la historia nuestra región. Tempus Romae Madrid lleva por subtítulo "Encuentro de caminos", y presenta nuestro rincón de la Carpetania como un lugar de tránsito entre los cuatro puntos cardinales de la Hispania Romana. Por cierto que los propios carpetanos autóctonos aparecen como un pueblo de una personalidad un tanto difuminada, como si no pasaran de ser una suerte de espacio de contacto entre los vetones, vacceos, celtíberos, ólcades y oretanos que los rodeaban. Carpetania, rompeolas de todas las Hispanias.

La exposición está muy bien. No exhibe piezas espectaculares; todo tiene aire austero y contenido, y el enfásis se pone en el proceso de creación y la forma de vida de la sociedad íbero-romana de aquellos días. Los paneles informativos son magníficos y nos llevan por la vida doméstica, la actividad económica, las infraestructuras, los ritos y convenciones sociales. Finalmente concluimos que el territorio madrileño fue como una reproducción a escala del mundo romano en su conjunto.

Dos menciones especiales para terminar.  Primero, las espectaculares ilustraciones que ocupan buena parte del espacio expositivo. Creo que son las mejores que he visto nunca, vividas y verosímiles. Mi felicitación a sus creadores.

Y, segundo, me quito el sombrero una vez más ante la tienda del museo. No deja de superarse, con un amor por los libros y objetos que se ofrecen al visitante que hace a este sentirse honrado por un valioso privilegio. Gracias.  

[Tempus Romae en Madrid puede visitarse en el MAR de Alcalá de Henares hasta el 8 de enero de 2023.]

















jueves, 2 de junio de 2022

LOS CELTÍBEROS DEL VALLE DE ALTOMIRA

 


A tan solo hora y media de Madrid, en la Alcarria conquense, los amantes de la arqueología y de los lugares impactantes tenéis una cita inexcusable. Muy cerca del pueblo de Garcinarro, en el Valle de Altomira, en los últimos años se ha excavado y puesto en valor para los visitantes el yacimiento arqueológico de La Cava. Se sitúa en lo alto de un cerro, con el frente occidental, el que mira al valle, muy escarpado, lo que le da un gran valor defensivo. Las excavaciones han sacado a la luz evidencias de ocupación desde la Edad del Bronce (2500-1000 a. C.), con restos de murallas y un extraordinario campo con más de 8000 cazoletas excavadas en la roca, de propósito desconocido. 

La parte principal es de época celtíbera (siglos V-IV a. C.) e incluye un foso defensivo de gran magnitud y un asombroso edificio singular con tres estancias retallado en la roca en la acrópolis del cerro. Fue excavado por un equipo dirigido por el arqueólogo Miguel Ángel Valero en 2019  y no tiene, que yo sepa, parangón conocido. Al menos por mi parte, no recuerdo haber visitado vestigios celtibéricos de una monumentalidad semejante. 

La visita tiene otros muchos alicientes, como las rutas de acceso al yacimiento, que transcurren entre cuevas eremíticas, grabados rupestres y tumbas antropomorfas , con cuidados paneles informativos y, en derredor, un paisaje espectacular. Y merece la pena terminar la visita comiendo recios platos alcarreños en la Casa del Tío Canario, en Garcinarro. 

Yo me acerqué a La Cava a finales del invierno. Éstas son mis notas de aquel día:

 El yacimiento de La Cava ocupa un imponente otero calizo que domina el valle de Altomira y, más allá, la sierra del mismo nombre. Febrero termina aquí con un día frío y plomizo, con un viento afilado que arrastra salvas de lluvia intermitente.

Al pardo del invierno y el gris del cielo se asoma el verde tierno del cereal y las salpicaduras rosadas de los almendros floridos, que dibujan un anticipo aún extemporáneo de la primavera. El asentamiento íbero que va a saliendo a la luz aquí arriba es un lugar mágico. Al otro lado del foso, cubriendo la superficie de un risco de piedra cubierta de liquen, se han excavado miles de cazoletas; da la sensación de que aquí cayó en eras pasadas una lluvia de meteoritos. Estremece imaginar los motivos rituales que esconden esas huellas, esos testimonios humanos en la roca. 

El asentamiento conserva tres estancias excavadas a golpe de pico en la roca madre del cerro. Las cartelas situadas junto a las sendas preparadas para la visita les atribuyen usos variados: lugares de prestigio, de culto heroico, de almacenamiento. Sea cual fuere la razón de su construcción, el conjunto sigue resultando imponente; cada uno de los golpes de pico aún visibles a millares en las paredes es la expresión del aliento de hombres y mujeres que solo por eso han evitado ser borrados por completo de nuestra memoria. 

Abandono el lugar con un recuerdo para aquellas gentes, y con un sentimiento de gratitud a quienes han permitido recuperar su legado: el anterior alcalde, Antonio Fernández Odene y la Asociación Cultural de Garcinarro que ahora preside. Se han tomado la molestia de enriquecer el patrimonio de su pueblo y el de todos nosotros con este proyecto. El resultado es valiosísimo. Esas son las cosas que marcan la diferencia, que merecen la pena.
 


















viernes, 20 de mayo de 2022

LA HOSPITALIDAD DE LOS CELTÍBEROS (Galería de imágenes de la Trilogía de Aníbal XXXII)

 


Las téseras eran un medio muy común de expresar los pactos de hospitalidad y amistad en el mundo celtibérico. Cada una de las dos partes obligadas por el pacto conservaba la mitad de una figurilla zoomorfa, típicamente de bronce, con una inscripción alusiva. 

Esta tradición está presente en una animada escena de El heredero de Tartessos, recreada en esta ilustración por Sandra Delgado. Imaginemos las calles de la ciudad oretana de Arecorata al caer la tarde, con la bullicio de los artesanos y los comerciantes ofreciendo sus mercancías y las conversaciones de quienes regresan a casa después de la jornada en los campos, aún con los aperos al hombro. En una plazuela aneja a la calle principal se agrupan varios talleres de alfarería. Es el lugar que buscaban los recién llegados guerreros de Hélike; un lugar al que siempre me gusta regresar.

- ¡Padre –gritó-, viene gente extraña!

          Un momento después, en el umbral del portalón de la que parecía ser la casa principal, apareció un hombre alto y enjuto, con larga coleta y una poblada barba de color rojo violento. Vestía tan solo un mandil de cuero y calzas de lana, y llevaba las manos cubiertas de arcilla húmeda. Era notorio que el aviso del niño le había apartado de su tarea, y parecía irritado por ello.

          - ¿Quién...?, ¡por todos los dioses, pero si es el bribón de Tesindro!

          Sin esperar respuesta, el hombre se dio la vuelta y entró de nuevo en la casa. No tardó en volver, llevando en la mano un pequeño objeto de bronce con forma de U, con letras grabadas en una de sus caras.

          - Tesindro de Cirmo –dijo deteniéndose frente al grupo con expresión inescrutable-. Si los dioses no se han apiadado de mí y una vez más vienes a abusar de mi hospitalidad, a vaciar mi bodega y diezmar mis corrales, más vale que traigas tu parte...

          Tesindro colocó en el suelo el hatillo que llevaba a la espalda y, tras hurgar en él unos instantes, extrajo una pieza similar a la que le mostraba el hombre.

          - Kintortes de Arecorata –dijo-, no es tu vino aguado ni las famélicas ovejas de tu corral lo que me invita a venir a verte de vez en cuando, sino la exquisita cortesía de tus recibimientos.

          Ante la mirada sorprendida y expectante de los demás, los dos hombres unieron las dos piezas de la tésera, que encajaron con una precisión extraordinaria formando un texto:

          “Tesindro Cirmo: Car  Kintortes Arecorata: Car”. 

Tesindro de la ciudad de Cirmo, Kintortes de la ciudad de Arecorata. 

La expresión tradicional de hospitalidad entre los celtíberos. Entonces ambos comenzaron a reír ruidosamente, dándose grandes palmadas en la espalda y alzando grandes voces.

          - ¡Me alegro de verte, viejo amigo!

          - ¡Y yo a ti, Tesindro! Y... ¿quiénes son todos estos?

Para conocer los libros de la Trilogía de Aníbal:




sábado, 7 de mayo de 2022

LA DRAMÁTICA MUSCULATURA DE LA DETERMINACIÓN (En el Museo Novecento de Milán)


En el museo Novecento de Milán me rindo a la evidencia de que, llámese Futurismo, Secesión o Modernismo, el lenguaje del arte de hace un siglo vibra en una longitud de onda que se acomoda a la de mi espíritu. Sus preguntas son mis preguntas, por mucho que las respuestas diverjan. Las respuestas tienen menos importancia; lo esencial es la interrogación, la investigación, el viaje. Lo esencial es lo que hacemos con nuestra curiosidad. 

Tengo la sensación de que en aquel tiempo se abrió la puerta un territorio de libertad arriesgada pero hermosa, un lugar donde el arte y la técnica anunciaban una mujer y un hombre nuevos. No dejo de intentar averiguar si esa puerta sigue abierta. Les pregunto a Giacomo Balla,  Gino Severini, Giorgio Morandi…  Le pregunto a Umberto Boccioni y me responde con su "Forme uniche della continuitá nello spazio" (1913). Representa a un ser humano de volúmenes cubistas lanzado hacia el futuro con toda la dramática musculatura de su determinación.

Me produce una exaltación eufórica que me empuja a la acción..., aunque a menudo no sepa exactamente a cuál .














 

domingo, 24 de abril de 2022

LOS CELTÍBEROS DE LA ESPAÑA VACIADA (En el Museo de Cuenca)

 


Los pequeños museos de Arqueología tienen un especial atractivo para mí. Muchas veces son el resultado del esfuerzo de maestros y próceres locales, con más voluntad que ciencia, y han visto pasar de largo la alegría inversora que las Comunidades Autónomas desplegaron en las épocas de abundancia de fondos europeos. 

Es el caso del Museo de Cuenca, abierto en 1963 en el antiguo Pósito del Almudí, con los fondos reunidos por Francisco Suay, alcalde y maestro de la cercana Valeria, de impecable estirpe romana.

El museo conserva intacta, con las mismas vitrinas y cartelas, la apariencia, ya descolorida y vetusta, de aquel día de hace casi seis décadas. Las salas transpiran la digna precariedad de la España Vaciada. Oigo decir a un guía en la puerta que hoy la provincia apenas si alcanza trescientos mil habitantes, y cincuenta y cinco mil la capital. No puede recordarse en las salas sin nostalgia el tiempo en que, con tres grandes ciudades -Segobriga, Ercavica y Valeria- la actual provincia de Cuenca fue el centro de producción de "Lapis Specularis" del Imperio.

Antes de ello también debió ser un próspero territorio celtíbero, con las grandes ciudades, todavía anónimas, halladas en muchos cerros y oteros conquenses, entre ellos las de Barchín del Hoyo y Alconchel de la Estrella. Esta última, ya visitada en este blog, tiene muchas papeletas para ser la ólcade Althia, destruida por Aníbal Barca durante sus correrías por estas tierras.

El museo tiene no pocas piezas interesantes, como una plancha de plomo celtibérica de función comercial, y un enterramiento infantil en tinaja hallado en Cerro Pelao, en Tébar. Pero me desconsuela ver la reproducción en bronce del tesoro de Abia de la Obispalía. El original, de oro, descubierto alrededor de 1920, está en el British Museum de Londres. El propietario lo vendió por doscientas cincuenta libras, porque el MAN no pudo igualar la puja. El expolio arqueológico hacen que el concepto España Vaciada cobre otro significado más, doblemente triste.