domingo, 6 de marzo de 2022

En el JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES de LUIS PRIEGO


El pintor y profesor de la UCM Luis Priego ha materializado, a lo largo de ocho fecundos años recluido en su estudio, una deslumbrante recreación del jardín de las Hespérides, situado no lejos de Tartessos, cuyos frutales daban las doradas manzanas de Hera que otorgaban la inmortalidad. Para el pintor, en realidad, el jardín no es sino el territorio mítico en que madura la belleza del mundo griego, el paraíso que los hombres y mujeres nos vimos obligados a abandonar para ingresar en el áspero mundo de la civilización.

Perderse entre los grandes lienzos de Priego, expuestos en el Centro de Arte Complutense, es una iluminación maravillosa. Más aún cuando el propio pintor acompaña a los visitantes dando las claves de su obra. "Eros es la puerta que da paso a la civilización. Se requiere estar iniciado en las reglas del juego de la civilización, y atravesar el umbral guardado por las Erinías, las Furias que advierten del castigo que merecerán quienes cometan actos violentos contra los hombres". La idea me sobrecoge en estos tiempos espantosos de guerra en Ucrania. Me pregunto si las Furias visitarán el sueño del tirano.

Conversamos con Luis, compañero complutense de Ángela, y nos cautiva su cálido amor por el mundo del espíritu griego, en el que lo humano encuentra su más auténtica expresión. Nos explica su próximo proyecto, centrado en las musas, sin cuyo destello no somos más que sombras, como las figuras de ese cuadro suyo que pone un contrapunto de fría grisura en la exposición. Conteniendo la respiración, vemos en el teléfono de Luis los dibujos de la que será la última llamada de las musas.

Caminamos con él dejándonos envolver por su voz y su obra. Es una visión contemporánea de lo griego donde el canon de la belleza se enhebra con la palabra, con la literatura. Porque, en realidad, solo la palabra convierte a nuestros cuerpos en plenamente humanos. En ella late el anhelo por un esplendor ya inalcanzable. 

Pienso que, para Luis Priego, el paraíso perdido no es sino el mundo griego.

De verdad, no os perdáis la exposición. Está en el Centro de Arte Complutense, en el Museo del Traje de Madrid, hasta el 4 de abril.



















 

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