viernes, 1 de julio de 2011

"I cannot live without books" (Thomas Jefferson, 1815)

Durante la Guerra de Independencia de EEUU ( lo que lo anglosajones llaman la Revolución Americana) y más tarde, cuando fue Embajador de los Estados Unidos en Francia, en la década de 1780, Thomas Jefferson adquirió millares de libros para su biblioteca privada, hasta convertirla en la mayor colección personal del país. Esta colección adquirió una valor aún mayor cuando en 1814, durante la guerra entre EEUU e Inglaterra, los británicos incendiaron el Capitolio y, con él, la Biblioteca del Congreso.

En aquel entonces Jefferson, que había dejado de ser Presidente en 1809, atravesaba dificultades económicas, y vio la oportunidad de "matar dos pájaros de un tiro". Propuso al Congreso la adquisición de su colección personal, formada por 6.487 volúmenes, como base de una nueva biblioteca. Tras no poca controversia y negociación, finalmente se materializó la compraventa, por 23.950 dólares, en 1815.

Aunque el dinero que recibió era toda una fortuna para la época, Jefferson debió sentir hondamente separarse de sus tesoros bibliográficos, y en 1815 escribió la frase que se ha convertido en el lema oficioso de la Biblioteca del Congreso: I cannot live without books, "no puedo vivir sin libros".

Cuando viajo a Washington, siempre intento pasarme por la Biblioteca del Congreso, la mayor del mundo, a la que ya he dedicado alguna atención en este blog. Su sancta sanctorum, su corazón, es una sala bajo la advocación de Aristóteles que contiene, en el interior de un espacio circular rodeado por una vitrina, lo que aún subsiste de la biblioteca de Jefferson (aproximadamente dos tercios de los volúmenes fueron destruidos por un incendio en 1851).

Me sitúo en el centro y miro a mi alrededor. Pienso que al mundo le hubiera ido mejor si sus gobernantes hubieran compartido con Jefferson el amor por los libros. Murmuro, 196 años después, sus palabras: I cannot live without books.


sábado, 11 de junio de 2011

Entrevista a Arturo Gonzalo Aizpiri sobre "El heredero de Tartessos" en cadena COPE


Firmando en la Feria del Libro de Madrid conocí a Neo Coslado, periodista de Cadena COPE (y autor de la fotografía que encabeza esta entrada). Neo es de esos periodistas comprometidos con dar a conocer a autores noveles, y tuvo la amabilidad de entrevistarme ayer en su programa.

Si queréis escuchar la entrevista:

http://www.goear.com/listen/60be530/entrevista-arturo-gonzalo-aizpiri-

Vaya desde aquí mi gratitud a Neo, y un abrazo a todos los lectores, nuevos y antiguos, que os habéis pasado por la caseta nº 200 de la Feria.

miércoles, 25 de mayo de 2011

"El heredero de Tartessos" en la Feria del Libro de Madrid 2011

Hola a todos. Un año más firmaré ejemplares de mi libro El heredero de Tartessos en la Feria del Libro de Madrid. Así que, en el improbable caso de que alguno de los visitantes asiduos de este blog hayan dejado pasar las ocasiones anteriores, tomad nota: el domingo 29 de mayo por la mañana (de 12:00 a 14:00 h) y el domingo 5 de junio por la tarde (de 18:00 a 20:00 h) estaré en la Caseta 200, de Alberto Santos Editor.

Con mucha razón podéis decirme que ya está bien, que es el tercer año que voy a firmar ejemplares del mismo libro, que qué pasa con la nueva novela. Sólo puedo decir en mi descargo que, si ya de natural soy bastante lento, encima el pluriempleo no da tregua. Estoy en ello y, como se decía en el boletín de calificaciones escolares, progreso adecuadamente con el nuevo proyecto, pero otro añito no me lo quita nadie. Así que sed indulgentes, y a ver si conseguimos liquidar lo que queda de la tercera edición.

Nos vemos en el Retiro.

viernes, 6 de mayo de 2011

21 visitantes en el Museo del Romanticismo

Vistos los pronósticos meteorológicos, durante la pasada Semana Santa decidimos quedarnos en Madrid para experimentar esa deliciosa sensación de tener todo el centro para disfrutarlo sin aglomeraciones. Es un ambiente especial, como si se hubiese descubierto una dimensión paralela de la ciudad en la que todo tiene un rostro más tranquilo, más cordial, más de media mañana en un día laborable.

Aprovechamos para hacer la varias veces pospuesta visita al Museo del Romanticismo, en el número 13 de la calle San Mateo, en pleno barrio de Chueca. El Museo, ubicado en un palacio de finales del XVIII e inaugurado en 1924, fue fundado por uno de esos próceres de las artes que abundaron a principios del siglo pasado en España: Benigno de la Vega-Inclán, Marqués del mismo nombre. El Ministerio de Cultura ha llevado a cabo recientemente una magnífica y costosa restauración que ha hecho del Museo una visita muy recomendable. En particular, resultará especialmente interesante para quien quiera desentrañar ese complejo y dramático proceso histórico que es nuestro siglo XIX.


Junto a las colecciones del Museo, merece la pena la visita a la tienda, y pasar un rato de lectura en el jardín, uno de esos rincones deliciosos en el centro de Madrid, como los del Museo Sorolla o de la Casa Museo de Lope de Vega, en los que extraviarse durante los paseos por la ciudad.


Un aliciente adicional de la visita fue la conversación que mantuvimos con Antonio, uno de los miembros del personal del Museo. Antonio nos desveló muchas claves de la compleja personalidad de aquel tiempo, y nos dio un dato muy revelador del actual. El Museo del Romanticismo recibe actualmente una media de 21 visitantes diarios. ¡21 visitantes diarios! Nos quedamos pasmados. ¿Cómo es posible que las grandes exposiciones de referencia en Madrid convoquen a multitudes capaces de soportar largas colas, y un museo como el Romántico reciba 21 visitantes diarios? Imagino que tiene que ver con nuestro sentimiento gregario, y con el valor de los eventos artísticos más publicitados como una especial de best seller cultural del que todo el mundo parece querer participar.


Nos sentimos avergonzados. A la salida, caminando hacia Gran Vía, me prometí poner mi granito de arena para dar a conocer este Museo estupendo. A ver si al menos conseguimos elevar la media diaria de visitantes hasta 22.


Para más información:


http://museoromanticismo.mcu.es/informacion.html



sábado, 23 de abril de 2011

Escalofrío en Moscú


El domingo por la tarde, el tráfico desde el aeropuerto de Domodedovo hasta el centro de Moscú es mucho más fluido de lo habitual, y llego al hotel cuando el sol está aún suspendido sobre las cúpulas de las iglesias de la ciudad, como si estuviera sostenido por ellas. Es una belleza: en el aire helado del invierno ruso el sol brilla con una transparencia que no he visto en ningún otro lugar; se derrama sobre la ciudad como un suave metal líquido que proporciona vida a cuanto toca.

Me apresuro a salir a la calle para aprovechar el momento mágico. Cruzo la avenida y ahí está la maravillosa fortaleza del Kremlin, con sus torreones y sus muros de ladrillo rojo, solemnes e imperiosos al atardecer. Me apresuro para llegar a la Plaza Roja y disfrutar con el contraste entre su sobriedad y la superposición de bulbos de colores en la catedral de San Basilio, como una hoguera de esmaltes refulgentes. Disfruto del momento, de la multitud de moscovitas que va de un lado a otro exhalando nubes de vapor, embutidos en guantes, gorros y capuchas; los contemplo situándose sobre el medallón de metal embutido en el suelo que señala el kilómetro cero de las carreteras de Rusia. Sonríen, piden un deseo en voz alta y echan una moneda a sus espaldas, que una anciana recoge diligentemente.

Prescindo de acercarme al mausoleo de Lenin y deambulo hasta la estatua ecuestre del Mariscal Zhukov, ante la fachada del museo de historia rusa. Lo observo, con la mano extendida, señalando el camino de la victoria en la Segunda Gurra Mundial, la Gran Guerra Patria de los rusos. Poco más allá, en los jardines de Alexandria que se extienden a los pies de los muros del Kremlin, arde la llama perpetua en honor del soldado desconocido, flanqueado por dos centinelas en uniforme de gala. En el paseo que se extiende a continuación se suceden grandes urnas señaladas cada una con una estrella de cinco puntas y el nombre de una localidad rusa. Leningrado, Minsk, Stalingrado, Sebastopol… Son las ciudades mártires, las resistentes heroicas que derrotaron a los alemanes; las urnas recogen la tierra colmada de sangre de cada una de ellas.

Los visitantes transmiten un sentimiento de reverencia, recogimiento, orgullo. Es imposible comprender a Rusia sin advertir hasta qué punto está viva la memoria de aquella tragedia. Veintisiete millones de muertos. Una carnicería en la que se combina el horror nazi con el terror estalinista. ¡Veintisiete millones!

Se ha puesto el sol que engañaba con su fulgor al invierno en Moscú. Regreso al hotel atrapado en un escalofrío.


viernes, 15 de abril de 2011

Amigos y libros en Valencia


Es difícil imaginar una combinación más feliz que la que producen los amigos y la literatura. Y eso es precisamente lo que he encontrado en Hislibris: una comunidad de gente que ama los libros y la conversación, y que está empeñada en disfrutar de ambas cosas con tolerancia, honradez y buen humor.


De todo ello pudimos disfrutar en abundancia el pasado fin de semana en Valencia, celebrando el encuentro anual de Hislibris. Hubo ocasión de entregar premios, de celebrar debates sobre novela histórica con ponentes de excepción, de charlar hasta la afonía alrededor de una formidable cena albanesa, de conocer en primicia el libro El cuento de otoño, que reúne los cuentos más destacados del III Concurso de Relato Histórico de Hislibris, y de escuchar a algunos de sus autores, e incluso de presentar El Periscopio en el espléndido espacio del Bibliocafé.


Si queréis leer las crónicas de aquellos días, tenéis disponible la de Ariodante en Hislibris:


http://www.hislibris.com/jornadas-del-vi-aniversario-de-hislibris-valencia-2011-hea/


Y la de Juanrío en La Revelación:


http://www.larevelacion.com/un-fin-de-semana-en-valencia/


Y, hablando de Hislibris, os recomiendo conocer el nuevo proyecto que ha lanzado Ediciones Evohé: Evohé Digital, con el Proyecto Evook. Buenos libros, baratos y en formato abierto. Un proyecto que no podemos dejar de apoyar:


http://www.evohedigital.com/

sábado, 2 de abril de 2011

"El Periscopio" emerge en Valencia



¿Tenéis planes para el fin de semana que viene? ¿Hay algo más apetecible que disfrutar del comienzo de la primavera junto al Mediterráneo? Pues tomad nota: en el marco de la reunión anual de Hislibris, el domingo 10 de abril presentaremos la colección de libros de viajes El Periscopio en la librería Bibliocafé de Valencia (Calle de Amadeo de Saboya 17). Participaremos Javier Baonza, de Ediciones Evohé, Jaime Alejandre y un servidor. Este acontecimiento irresistible estará acompañado por diversos actos organizados por los infatigables amigos de Hislibris, y con el aliciente adicional de la Feria del Libro de Valencia, que se celebra durante el fin de semana.

El programa de los actos de Hislibris es el siguiente:

Día 8 de abril, 5.30 pm: recepción y primeras cañas. Día 8 de abril, 7.00 pm: entrega de los II Premios de literatura histórica de Hislibris en el marco del Centro Cultural L’Iber, calle Caballeros, 22. A la conclusión se servirá un tentempié que esperemos sea especial. Seguidamente y como mandan las buenas maneras nos iremos a cenar y a lo que surja en la noche valenciana.

Día 9 de abril, 11.30 am: charlas y mesas redondas, encuentro entre editores, autores y lectores de literatura histórica, también en el Centro Cultural L’Iber. Luego nos iremos a comer. Ojalá en aquel «griego» de tan gratos recuerdos.

Día 9 de abril, 6.30 pm: entrega de premios y presentación del libro del III Concurso de relatos de Hislibris en Bibliocafé, una librería muy especial. (Cita ineludible, ¿eh?) Y luego, cómo no, a abandonarnos en algún garito.

Día 10 de abril: para los que se queden, podremos visitar la Feria del Libro y, además, presenciar la presentación de «El Periscopio», también en Bibliocafé.

Para más información:


Y, para conocer mejor Bibliocafé:


Nos vemos en Valencia.