Miguel Sanz es un héroe a
escala de barrio, a pie de calle, con su kiosco «Miguel y Carlota» en Ortega y
Gasset 45 creando comunidad y fomentando el libro y la lectura desde hace 10
años. Su secreto es la sonrisa perenne y una cordialidad con sus parroquianos
que desafía las inclemencias del tiempo. Una forma emblemática de poner en
práctica su oficio de kiosquero es organizar firmas de libros con sus autores,
los domingos por la mañana, de 12:00 a 14:00, en esa hora del aperitivo en que
todo invita al paseo y la conversación.
Esta mañana he tenido la
fortuna de ser autor invitado, junto a mi amigo Paco Uría, quien tuvo la
generosidad de proponer mi nombre a Miguel para hacer una firma mano a mano con
Julio César y los Balbo gaditanos como nexo de unión. Aunque el frío y el
viento de un enero inclemente como los de antes se han empeñado en no ponerlo
fácil, ha sido una mañana memorable, con Miguel y Paco dejando notar su
capacidad de convocatoria y un buen puñado de amigos de Ángela y míos acudiendo
también a regalarnos su calor.
Gracias a todos. En estos
tiempos en que lo digital intenta enseñorearse de nuestra forma de vida, es
posible todavía reivindicar el papel—nunca mejor dicho—de los periódicos y los
libros, del encuentro cara a cara y la conversación al alcance del apretón de
manos y el abrazo, de la literatura y la información plural en el mismo espacio
ciudadano abierto y acogedor. Gracias, Paco, por invitarme a compartir la mesa
de firma contigo y gracias, Miguel, por mantener viva una antorcha cívica
imprescindible en Ortega y Gasset 45.




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