El Museo de Paleontología y Arqueología de Cantabria en Santander, MUPAC, nos deparó una gratísima
sorpresa. Hace un recorrido muy bien musealizado desde el Paleolítico hasta la
Edad Media en Cantabria, con abundantes recursos multimedia que funcionan a la
perfección, lujo este al que estamos poco acostumbrados en estos días de
presupuestos públicos low-cost. La colección paleontológica es impresionante,
como corresponde a los yacimientos de las cuevas cántabras, un conjunto único
en el mundo. Nos impactó especialmente la recreación de un espacio habitado
magdaleniense, hallado intacto en la cueva de La Garma, fechado entre el 14.400
y el 13.300 a. n. e. Allí salieron a la luz dos de las obras maestras de la
maravillosa colección de arte mueble paleolítico del museo: sendas piezas de
hueso con cabezas de cabra talladas en ambas caras. Conmueve contemplar la
capacidad artística y simbólica de aquellos seres humanos de hace 16.000 años.
Produce una inefable sensación de fraternidad.
Hay otras muchas joyas
arqueológicas: el llamado caldero de Cabárceno, del Bronce final o
inicios de la Edad del Hierro, o las estelas cántabras gigantes, como la de
Zurita, con sus 2m de diámetro grabados con jinetes y guerreros, y las de
Lombera, decoradas con crecientes lunares. Atravesando una cabaña prerromana,
que exhibe piezas como la tésera del Castro de las Rabas y el espacio dedicado
a las guerras cántabras (29-19 a. n. e.) se llega a una sorprendente Domus
romana, en la que se recrean escenas de la vida cotidiana romana con
proyecciones en vídeo a tamaño natural en tres paredes de una amplia estancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario